Adriana Elizabeth Bahniuk propone un abordaje integral que une cuerpo, mente y emoción. Desde un enfoque humano, invita a “comprender el origen del síntoma y acompañar un proceso más profundo de sanación”, generando espacios donde “cada encuentro es una oportunidad para reconectar con la esencia”.
En comunicación con Mujeres Guacurari en Acción, Adriana Bahniuk, especialista en terapias complementarias, explica que, acompañar procesos de sanación y transformación implica mucho más que abordar un malestar puntual.
Es coaching emocional y ejecutivo, técnica en aromaterapias entre otras, comenta a este medio que, el trabajo terapéutico se centra en comprender lo que el cuerpo expresa y en explorar las emociones, experiencias y creencias que pueden estar detrás de cada síntoma, “no se trata solo de aliviar, sino de comprender el origen”.

El abordaje integra diversas herramientas que permiten trabajar de manera respetuosa y personalizada, generando espacios donde cada persona puede observar su historia sin juicio y comenzar un proceso de liberación interna. En ese camino, se busca no solo aliviar lo que duele, sino también ordenar lo que está en desarmonía.
Cabe aclarar que este enfoque se desarrolla de manera complementaria a la medicina convencional científica (no reemplaza), ampliando la mirada hacia una comprensión más profunda. Muchas veces, los malestares físicos están asociados a emociones no resueltas o situaciones vividas con gran impacto, que quedan registradas en el cuerpo.
El recorrido personal ha sido clave en la construcción de esta forma de acompañar. “No acompaño desde la teoría, sino desde lo que también atravesé”, expresa, destacando que la experiencia propia le permite trabajar desde la empatía y el respeto por los tiempos individuales. Desde esta perspectiva, afirma que “sanar no es arreglarse, sino volver a ordenarse internamente, reconectar con la propia esencia y habilitar nuevas posibilidades”.

Afirma que, los procesos terapéuticos generan transformaciones que van más allá de lo visible. Se produce un cambio en la forma de percibirse y de vincularse con el entorno, “se siente el antes y el después”, señala, al describir cómo las personas comienzan a experimentar mayor claridad, liviandad y coherencia interna. Cada encuentro es definido como una “sesión de estética emocional”, donde se liberan tensiones, se reordenan vínculos y se recupera la propia fuerza. A partir de allí, las decisiones y la manera de transitar la vida comienzan a alinearse con lo que verdaderamente son.
Su trabajo también se expande a través de talleres y experiencias en contacto con la naturaleza. En estos espacios, el entorno cumple un rol fundamental al facilitar la conexión con el cuerpo y aquietar la mente, aportando bienestar y expansión, integrando herramientas- aromaterapia, meditación, sonoterapia, entre otras. “La tierra sostiene, ordena y amplifica los procesos”, explica sobre estas vivencias. Dentro de estas propuestas, las ceremonias de cacao se presentan como instancias de profunda conexión emocional, “son un encuentro con el corazón, un espacio para abrir, liberar, agradecer e intencionar”, describe resaltando su valor como herramienta ancestral.
Además, en su espacio “Atelier del alma” se desarrollan encuentros personalizados para distintos momentos significativos de la vida, diseñados de manera única según la intención y la historia de cada participante. Asimismo, brinda atención de forma online como en su espacio holístico.

Productos genuinos y orgánicos
Agregó también que, desde su propio camino decidió llevar lo terapéutico más allá de las sesiones y acompañar también la vida cotidiana. Así nació Alquimia Nativa, una línea de productos elaborado con elementos de la tierra misionera, profundamente conectada con su lugar de origen-Campo Viera- y como una extensión del proceso terapéutico, pensados para sostener y potenciar los procesos de sanación, “no son solo productos, son herramientas… pequeños rituales que ayudan a integrar lo trabajado en sesión”, explica.
Estos recursos permiten sostener el proceso en lo cotidiano, acompañando la armonización emocional y energética. De esta manera, lo terapéutico deja de ser un momento aislado para convertirse en parte de la vida diaria.
Adriana adelantó que, el próximo 2 de mayo brindará una ceremonia en la Estancia Santa Inés y que ya están abiertas las inscripciónes para todas aquellas personas que deseen vivir esta experiencia.
Sostiene que, la propuesta invita a reconectar con lo esencial y con la energía del entorno, entendiendo que el bienestar es un proceso integral, “todos tenemos el derecho a sanar, ordenar y liberar”, y para finalizar, resume su mirada en una frase: “cuando el alma se ordena, la vida también lo hace”.
Nota: Graciela Maidana
Coordinadora Mujeres Guacurari en Acción: Graciela Rojas
AGENCIA DE NOTICIAS GUACURARÍ



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