Desde Oberá, una mujer convirtió la necesidad en motor de crecimiento y hoy, junto a su hermana, impulsa capacitaciones y oportunidades para otras mujeres. En Misiones, muchas historias de emprendedoras nacen en contextos adversos. Pero algunas logran ir más allá: no solo salir adelante, sino también abrir camino para otras. Esta es la historia de Viviana Dos Santos.
Su camino comenzó siendo muy joven, como mamá soltera, enfrentando el desafío de criar a su hija sin apoyo y con trabajos que no alcanzaban. “Necesitaba cuidar a mi hija y generar ingresos. No podía sostener ese círculo”, recuerda. Fue entonces cuando tomó una decisión clave: emprender desde casa.

Así inició un recorrido que ya lleva más de 15 años, atravesado por la constancia, la adaptación y el aprendizaje permanente. Hoy,Viviana vive exclusivamente de lo que crea con sus manos y ha consolidado un espacio en Oberá que combina producción, enseñanza e innovación.
Pionera en Misiones en el trabajo con resina epoxi, brinda capacitaciones en este rubro, formando a nuevas emprendedoras. Pero su propuesta no termina ahí: también dicta talleres de jabonería artesanal, velas aromáticas y de masaje, y promueve el concepto de “cocina tóxica”, un enfoque que invita a elaborar productos de manera consciente y con conocimiento.

Su vínculo con los jabones nació desde una necesidad personal. Una afección en la piel le impedía utilizar productos comerciales, lo que la llevó a desarrollar sus propias fórmulas sin perfumes ni aditivos. Con el tiempo, ese conocimiento se convirtió en una oportunidad de negocio y en una herramienta para enseñar. “Muchas llegan pensando que es algo simple, pero hay conocimientos que hacen la diferencia, sobre todo si quieren emprender en serio”, explica.
Uno de los aspectos más destacados de su trabajo es la innovación. Viviana ha desarrollado su propia fórmula de cera para la elaboración de velas aromáticas y de masaje, logrando diferenciarse en el mercado. “Las chicas que hacen velitas vienen y buscan mi fórmula porque da mejores resultados”, cuenta.

Además de producir, también comercializa insumos, facilitando a sus alumnas todo lo necesario para iniciar y sostener sus propios emprendimientos. Pero el crecimiento de este proyecto también se apoya en un lazo aún más fuerte: la familia.
Su socia es su hermana, con quien ha construido un equipo sólido y complementario. Mientras Viviana se encarga de la parte creativa y técnica —producción y capacitaciones—, su hermana lleva adelante la gestión y organización. Juntas trabajan de manera articulada entre Oberá y Eldorado.

En esta última ciudad, su hermana cuenta con un local ubicado sobre calle Dinamarca 656, donde también se dictan capacitaciones y se comercializan insumos. “A veces ella viene para acá y otras veces yo voy para allá. Estamos en constante movimiento”, cuenta.
Aunque cada espacio tenga su propio nombre, el emprendimiento es uno solo: comparten visión, objetivos y compromiso. La historia de Viviana Dos Santos demuestra que emprender no es solo una salida económica, sino una forma de transformar la propia vida y la de otras personas. Porque cuando una mujer encuentra su camino, inspira. Y cuando comparte lo aprendido, el impacto se multiplica.

Juana Gorczak
Proyecto Mujeres Guacurarí en Acción
AGENCIA DE NOTICIAS GUACURARÍ



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