Luciana Arredondo, oriunda de San Vicente —Capital Nacional de la Madera—, concedió una entrevista exclusiva a la Agencia Guacurari para el especial del ciclo “Mujeres en Acción”, donde relató cómo logró construir un salón de eventos único, moderno y con mucho glamour.
Se trata de un espacio que, sin lugar a dudas, sorprende a cada visitante por sus edificaciones, colores y combinaciones, logrando el equilibrio perfecto entre elegancia y sofisticación en un solo lugar. Así, “Casaval” ha conquistado a los sanvicentinos desde su inauguración.
Cabe destacar que el salón está ubicado sobre la calle José Hernández, en la localidad de San Vicente, y cuenta además con una terraza que ofrece una excelente vista panorámica de la ciudad.
Arredondo destacó cuál fue su motivación y el empuje que la llevó a emprender: “Mi inspiración nació de una necesidad muy clara: la falta de infraestructura adecuada para eventos en nuestra zona. Siempre sentí que las personas tenían que esforzarse demasiado en ‘maquillar’ espacios para que se vean bien, y eso le quita magia a lo que debería ser simple y disfrutable. Por eso soñé con crear un lugar donde todo esté pensado para destacar por sí mismo. Casaval surge de ese deseo: ofrecer un espacio elegante, versátil y cuidado al detalle, para que quienes nos eligen solo tengan que enfocarse en disfrutar. Y hoy, ver cómo las personas se emocionan al entrar al salón, cómo disfrutan de la terraza o cómo celebran rodeadas de belleza, es la mayor recompensa”.
Además, agradeció a quienes la acompañaron durante el proceso de construcción del predio: “El proyecto también es de mi mamá. Fue ella quien inició la construcción del lugar, que en un principio iba a ser una cancha de fútbol 5. Pero, por falta de tiempo, la obra quedó en pausa; en ese entonces yo todavía estaba en el colegio. Luego llegó la pandemia y, para nosotras, fue un ‘click’: decidimos retomar el proyecto, pero transformándolo por completo en lo que hoy es un salón multiespacio para eventos».
«Ella confió en mí al 100 %, y así fue como me involucré de lleno en la construcción. Aprendí muchísimo durante esos años. Cuando la obra terminó, llegó el siguiente desafío: empezar desde cero con el negocio, darle identidad, desarrollar cada idea, el marketing, la cartelería, los detalles… era muchísimo para mí. En esa etapa fue fundamental la ayuda de Nicolás, quien me guió y me acompañó en cada decisión importante.
Sin la participación de mi mamá y de Nicolás, este proyecto no sería tan meticuloso y especial como lo es hoy”, manifestó.

Durante la entrevista, Arredondo también dejó un mensaje claro para quienes sueñan con emprender:
“Mi mensaje es que entiendan que emprender no es fácil. Van a tener días de frustración, días en los que van a llorar y en los que van a sentir ganas de abandonar todo. Emprender es un desafío constante; implica presión, riesgos y mucha responsabilidad. Pero también tiene algo único: la enorme satisfacción de ver los resultados de tu esfuerzo. Hay que atreverse. Si no lo hacés, siempre te vas a quedar con la duda: ‘¿qué hubiese pasado si…?’. Intentá, caete y volvé a intentar mil veces si hace falta. En algún momento, te aseguro que lo vas a lograr. Hacé oídos sordos a las malas vibras y concentrate en lo que realmente querés”, remarcó.
Seguidamente, Arredondo expresó cuáles considera que son sus cualidades como emprendedora: “Me definiría como una persona curiosa y decidida. Cuando algo se me mete en la cabeza, voy por eso: me arriesgo, me lanzo y confío en mis ideas. Siempre estoy buscando aprender, probar cosas nuevas y encontrar oportunidades donde otros quizás no las ven. A la vez, siento que todavía me queda muchísimo por alcanzar. Este es solo el inicio; recién estoy dando mis primeros pasos. Me considero una aprendiz de la vida, abierta a seguir creciendo, equivocándome, mejorando y soñando en grande”.
Consultada sobre posibles proyecciones futuras, sostuvo: “Sí, incluso cuando seguíamos en plena obra yo ya soñaba con Casaval en otros lugares. Pero es un trabajo enorme y hoy mi enfoque está completamente puesto acá.
Si en algún momento surge la oportunidad, seguramente me anime. Me encantan los desafíos”, enfatizó.
Asimismo, hizo hincapié en las virtudes de los emprendedores misioneros: “Aun así, algo que sí destaco, y que para mí es admirable, es que, pese a esas dificultades, los emprendedores misioneros siguen apostando, creando y buscando soluciones. Emprender acá implica enfrentar desafíos adicionales, pero también demuestra la resiliencia y la fuerza que tiene la gente de nuestra provincia”.
Por último, brindó una serie de requisitos indispensables para ser un emprendedor exitoso: “Sería muy práctica y basada en la acción. Creo que uno aprende realmente cuando se anima a hacer, a probar y a equivocarse. Para mí, el proceso sería así»:
– Escuchar tu intuición y descubrir qué te mueve.
– Antes de cualquier plan, es clave identificar qué idea te entusiasma de verdad.
– Emprender requiere constancia, y eso solo aparece cuando lo que hacés te apasiona.
– Informarte lo básico, pero sin quedarte atrapado en la teoría. Investigar lo suficiente para arrancar, sin esperar a que todo sea perfecto.
– Lanzarte aunque haya miedo. El miedo no se va antes: se atraviesa haciendo.
– Aprender del error, ajustar y volver a intentar. El ensayo y error es parte del camino. Nada sale perfecto a la primera, y está bien.
– Rodearse bien. Emprender en soledad es muy difícil. Apoyarse en personas que sumen y aporten perspectiva.
– Mantener la curiosidad y el deseo de superarte. Un emprendedor nunca termina de formarse.
Proyecto Mujeres Guacurarí en Acción
AGENCIA DE NOTICIAS GUACURARÍ



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