En una reunión realizada en Concepción de la Sierra, productores, prestadores de servicios y trabajadores rurales volvieron a manifestar su profunda preocupación por la crisis que atraviesa la actividad yerbatera. La caída de la rentabilidad, el desorden en el mercado y la falta de respuestas concretas generan un escenario que muchos califican como límite.
Uno de los participantes, Rodrigo, productor yerbatero y prestador de servicios, describió con crudeza la situación actual: “Es una realidad muy dura la que estamos atravesando. Hoy al productor, al tarefero y al prestador de servicios no le cierran los números por ningún lado” .
Según explicó, el contexto se ha agravado al punto de perder expectativas incluso en el corto plazo: “Antes veíamos una luz al final del túnel, hoy ni siquiera tenemos ese túnel. No hay perspectivas claras en este momento” .
Crisis estructural y cuestionamientos al sistema actual
Durante el encuentro también hubo fuertes críticas al funcionamiento del sistema de regulación vigente, particularmente al rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
“Hoy es un ente recaudador que no nos está beneficiando en nada”, señaló el productor, reflejando un malestar que se repite entre los presentes.
En ese contexto, comenzó a tomar fuerza una alternativa impulsada desde el ámbito provincial: la creación de un instituto regulador misionero, pensado como herramienta para ordenar el mercado y defender al sector productivo.
“Es la única alternativa que tenemos hoy. Puede ser nuestro nuevo punto de partida, nuestro ‘túnel’ para salir de esta crisis”, sostuvo Rodrigo, quien además remarcó la necesidad de acompañamiento político para concretar la iniciativa.
La provincia, como principal respaldo
Ante la falta de respuestas a nivel nacional, los productores ven en el gobierno de Misiones una posible salida:
“Seguir esperando algo del gobierno nacional es perder tiempo. Hoy la única alternativa es la provincia, y necesitamos que los legisladores acompañen”, afirmó.
El apoyo institucional, sumado al compromiso de intendentes y actores locales, aparece como clave para avanzar en la creación de este nuevo organismo regulador.
Otro de los temas centrales fue la propuesta de un paro de cosecha segmentado. Sin embargo, muchos productores coinciden en que su implementación no es sencilla.
“El productor hoy cosecha para vivir, para pagar la luz, para comer. Es muy difícil parar, aunque sepamos que estamos trabajando a pérdida”, explicó Rodrigo .
Si bien no se descarta como medida de presión, se reconoce que tendría un impacto limitado y momentáneo, sin resolver el problema de fondo.
Pensar el futuro y corregir errores
Los participantes coincidieron en la necesidad de aprender de experiencias anteriores y construir soluciones duraderas: “Tenemos que dejar el pasado atrás, ver qué se hizo mal, rescatar lo que funcionó y empezar a pensar hacia adelante”, planteó.
En ese sentido, el objetivo es generar un sistema más transparente, eficiente y sostenible en el tiempo, que permita recuperar la rentabilidad del sector.
La crisis no afecta solo al productor, sino a todos los eslabones de la cadena yerbatera: “No le sirve a nadie: ni al productor, ni al tarefero, ni al prestador de servicios. Hay un malestar general que se siente en cada reunión”, remarcaron.
Finalmente, advirtieron que, de no revertirse la situación, el impacto social podría ser grave en los próximos meses: “Si esto no mejora, se viene uno de los peores escenarios. El productor no va a poder sostener a su gente, ni generar trabajo”.
La reunión dejó en claro un diagnóstico común: la urgencia es inmediata, pero la solución debe ser estructural. Mientras tanto, el sector continúa buscando consensos y medidas que permitan sostener una de las economías regionales más importantes de la provincia.
Fernando Pereyra
Red News de Comunicación



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