La jueza Silvia Iurinic se refirió a los alcances de la nueva legislación que establece la responsabilidad penal a partir de los 14 años, y puso el foco en la necesidad de generar conciencia en los adolescentes sobre las consecuencias de sus actos.
En ese sentido, explicó que el nuevo enfoque deja atrás un sistema meramente tutelar para avanzar hacia un esquema que promueve la responsabilidad individual, aunque aclaró que no se busca equiparar a los menores con adultos ni saturar el sistema carcelario.
“Lo importante es que los chicos entiendan que cualquier acción o palabra tiene consecuencias, no solo para ellos sino también para los demás”, señaló.
Asimismo, remarcó que, ante determinados hechos como amenazas en establecimientos educativos, se está frente a delitos tipificados en el Código Penal, como la intimidación pública, lo que puede derivar en sanciones tanto penales para el menor como civiles para los padres o responsables legales.
En este marco, indicó que los adultos también pueden ser obligados a responder económicamente por los costos que generan estos episodios, como operativos policiales, allanamientos y peritajes.
La magistrada hizo especial hincapié en el rol de la familia, al considerar que muchas veces falta acompañamiento y contención. “No se trata solo de controlar el uso del celular o las redes sociales, sino de educar en la responsabilidad y en la comprensión del impacto de las acciones”, afirmó.
Además, destacó la importancia de trabajar en la prevención y en la formación de los jóvenes, incorporando herramientas educativas y espacios de reflexión que permitan dimensionar las consecuencias de la violencia.
En ese contexto, mencionó como ejemplo el caso de Crimen de Fernando Báez Sosa, donde un hecho ocurrido en pocos segundos tuvo consecuencias irreversibles para todos los involucrados.
Finalmente, subrayó que la nueva normativa, ya vigente, también implica adecuaciones en los códigos procesales de cada provincia, con el objetivo de garantizar su correcta aplicación.
Desde el ámbito judicial, se insiste en que el objetivo principal no es la sanción en sí misma, sino la construcción de una sociedad más consciente, donde los jóvenes puedan comprender y asumir la responsabilidad de sus actos.
Juana Gorczak- Alfredo Soarez



Facebook
Twitter
Instagram
Google+
YouTube
RSS