En el marco del proyecto Mujeres en Acción Guacurarí, Matilde Paciello Björklund, conocida por todos como Yuyi, compartió su intensa y multifacética historia de vida, profundamente ligada a la educación, el trabajo independiente, la cultura y, sobre todo, al amor por la chacra que hoy habita y protege.
Nacida en Oberá el 14 de marzo de 1948, Yuyi se crió entre la ciudad y la chacra familiar, como era costumbre en aquellos tiempos. “Todos teníamos abuelos en las chacras”, recuerda. Ese vínculo con la tierra y la naturaleza marcaría para siempre su camino.

Se recibió de maestra en el Instituto Mariano y comenzó a ejercer la docencia. Poco después, empezó a dictar horas de cátedra de inglés, aun antes de terminar el profesorado, en una época en la que hacían falta docentes. Fue parte del primer grupo de profesores en Campo Viera y Campo Grande.
Su vocación por el estudio fue permanente, realizó el profesorado de arte, se graduó como abogada, se posgraduó en mediación y hasta se convirtió en piloto de planeadores, siendo una de las primeras mujeres en lograrlo en la región. También dictó la Cátedra de Derechos Humanos en la UCI y participó en programas educativos en Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa.

Aunque dedicó 14 años a la docencia formal en los tres niveles, siempre desarrolló actividades independientes, incluso trabajando con la madera en un aserradero propio. “Hice múltiples actividades en mi vida, trabajé mucho y estoy contenta con los resultados”, afirma.
Tras enviudar, regresó definitivamente a Misiones. Junto a sus hermanos Antonio , Clemente y Gustavo, decidió apostar por la chacra de la infancia. La compra el lugar fue, según sus palabras, “un acto de amor”. Hoy, ese espacio de nueve hectáreas de monte nativo, con árboles centenarios y refugio de fauna, fue convertido en reserva para garantizar su preservación para las futuras generaciones.

Allí funciona Nuestra Chacra, un emprendimiento de turismo rural ubicado a 1.300 metros del acceso al pueblo de Guaraní, donde Yuyi se dedica por completo a conservar el lugar y compartir su esencia con los visitantes.
Su identidad cultural tiene una fuerte raíz nórdica. Su familia materna es de origen sueco, y esas tradiciones marcaron su crianza. Por eso, define a su chacra como “un pedacito de Suecia en Misiones”. En el lugar se celebran festividades tradicionales como el Midsommar (24 de junio), Santa Lucía (13 de diciembre) y la Fiesta de la Familia y el Niño, donde grandes y chicos comparten jornadas al aire libre.

La gastronomía también refleja esa fusión cultural, recetas nórdicas adaptadas a productos misioneros, como el tradicional guiso de mandioca que preparaba su abuela.
Además, Yuyi tiene una fuerte vinculación con la literatura. Integró la Sociedad Argentina de Escritores y publicó, junto a Julia Rossi, Olga Zamboni y Mabel Yonamine, el libro Cinco Mujeres Cuentan. Tras años sin escribir, recientemente retomó la escritura.

Hoy, ya jubilada, dedica su tiempo a cuidar este santuario natural y cultural, convencida de que el verdadero legado no es solo material, sino emocional, histórico y espiritual. El turismo surgió como una herramienta para hacer autosustentable ese sueño y asegurar que perdure más allá de su propia vida.
“Nuestra chacra no es solo un lugar dice Yuyi. Es la infancia, la familia, la historia y la felicidad. Y eso vale tanto o más que el dinero.”

Sandra Krzcezkowski – Radio del Mercosur 93.7
Proyecto de mujeres en Acción Guacurarí
AGENCIA DE NOTICIAS GUACURARÍ



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