Como suele suceder en torno a cada 17 de enero -desde el 2004-, el camping de agroturismo abrió sus puertas este finde y la comunidad artística y cultural se dio cita para reencontrarse, participar de talleres, teatro, música y brindar por Cacho y Silvana, los anfitriones. El condimento especial fue el homenaje al músico Raúl Viera y la presencia de artistas de nivel nacional.
La Cultura se puso en Movimiento en verano con el Encuentro y Campamento Cultural que se realizó el 17 y 18 de enero en Aristóbulo del Valle, coincidiendo con la celebración de los 22 años del espacio “La Pacha Agroturismo”.
En la oportunidad, los dueños de casa, Cacho Villalba y Silvana Zimmermann Giura, quisieron imponer el nombre de “El Chacrero” al escenario que se ubica en una de las esquinas del gran quincho que es el corazón cultural del camping. “Cuando recién empezábamos a perfilar este sueño, había una persona que siempre estaba y que siempre decía que sí a nuestras propuestas”, dijeron, segundos antes de descubrir el cartel con su nombre. A continuación, autoridades de la Municipalidad de Aristóbulo del Valle –Lucho Bernal, secretario de Cultura y Mario Chaihort, secretario de Gobierno- se unieron al secretario de Estado de Cultura de la Provincia, Joselo Schuap, para entregar diplomas de reconocimiento tanto a La Pacha, como a Raúl Viera, este músico y compositor de Aristóbulo, reconocido por su gente, pero aún sin prensa. Con su característico sombrero, “El Chacra” inició un breve recital con sus temas, que retratan la vida intensa en la colonia. “Me emocioné. Nunca imaginé tener un homenaje así”, dijo, y se quedó acompañando la velada.
Antes de eso y con las luces de la tarde, se había puesto en escena la obra “Brebaje para recordar”, del grupo Montaraz (Marianela Pradón y Luján Perrazo, de Aristóbulo del Valle). y se proyectó el cortometraje “Araucario”, de Sebastián Korol, siempre enfatizando el tema de la memoria relacionada a la historia argentina.

Música, danza, vino y empanadas
La peña en el flamante escenario “El Chacrero” se abrió con “Aguaje”, trío integrado por uno de los hijos de Cacho y Silvana. “Estamos desde hace un año haciendo covers y temas propios, desde Oberá”, contaron.
Mientras Yacaré Manso preparaba sus instrumentos, y los chicos correteaban por el lugar, Carli Bastarrechea presentó “Geniolito”, un homenaje hecho títere para este reconocido cacique mbya que alegraba las calles con su violín. Para ese entonces, la gente que colmaba el lugar bajo techo y alrededores empezaba a sumarse a la pista con el baile. La presentación del músico correntino Yacaré subió la apuesta, con temas del rock nacional hechos chamamé y composiciones propias..
Siguió “Alilicucu”, con la fuerza de la chacarera que trajeron Natalia y Gael, hace más de 20 años con el proyecto musical y casi tantos en la provincia de Misiones.

Eran pasadas las 23 hs cuando subió a escena Duende Garnica, que invitó a cantar a Schuap como homenaje de apertura a la tierra que lo recibe, completando así “la ruta de los olvidados”, proyecto sociocultural que enarbola desde hace tiempo. Y luego de mencionar a varios “totems del arte, como la Negra Sosa o Ramón Ayala”, el músico santiagueño hizo sonar ritmos de su tierra, cerrando con las siete chacareras que componen una auténtica “teleseada”.
Con Leo y Vane, el proyecto teatral y musical “Castillo Vagabundo” invitó a celebrar a la tierra y sus elementales a través de la canción. También Cacho ocupó el escenario con el acordeonista de Aristóbulo Darío Da Cruz, que luego se quedó haciendo la segunda a Juan Agus.
“Nosotros venimos a La Pacha muy seguido y es esto lo que solemos hacer acá”, explicó Juan, con mucha versatilidad para manejar la guitarra y el clima de la fiesta. “Esta gente tiene otras profesiones que nada que ver con la música. Pero qué bien tocan”, contaban los habitués de La Pacha. Para ese entonces, los presentes acompañaban con palmas, coros, zarandeos y rondas cada presentación y ya iban generando acuerdos para el momento en que el micrófono quedó a disposición de los talentos de la noche, como el de la doctora Marina Andersen con el acordeón. Y así, con ensambles armados de ocasión y mucha pasión, siguió la música hasta pasadas las 3 de la mañana. Como dato descriptivo, vale decir que la cantina vendió todas las empanadas, la cerveza y el vino que tenían en existencia.

Talleres y compartires
En el transcurso de las dos jornadas, se desarrollaron muchas actividades, como el taller de barro y arcilla, con “Diversa Cerámica”, y la obra de pintura creativa y colectiva guiada por “Neptuno”.
El sábado la escritora misionera Fremdina Bianco dio un taller de escritura creativa. Fremdina es además cineasta, docente y gestora cultural, autora de la novela «Esto que me pasa» y del fanzine «Goce» y directora del largometraje «No hay tierra sin mal» y A pesar de la trasnochada, el domingo antes de mediodía se desarrollaron las “Danzas de Paz Universal”, con Floriana Patzer y Matías Man. Por la tarde, lluviecita mediante, se desarrolló un espacio para compartir saberes sobre plantas curativas y alimenticias silvestres, seguido de un taller de gaseosas artesanales, con “Monte Ariticú”. Y a la par de todas las actividades, el arroyo Alegre ofreció –como siempre- sus servicios de limpieza, frescura y diversión.
“Vino mucha gente y nadie llega de paso hasta acá; tiene que venir y hacer un camino de tierra. Y hoy, ver tanta gente acá… es muy fuerte para nosotros”, dijo Cacho, con mucha emoción. Recordó el día en que llegaron, hace 22 años, a instalarse en el terreno. “Teníamos una carpa, tres hijos y el sueño de crear un lugar donde se encuentren la música, la pintura, la cultura… con el cuidado del ambiente. Esto se ha convertido en un refugio –porque eso es lo que nos dicen-. Un espacio de resistencia, donde podemos debatir, abrazarnos, querernos. Creemos mucho en la construcción colectiva. Y lo que ocurrió este fin de semana fue un riesgo, por el clima que estaba incierto. Pero estamos felices de que haya salido tan bien”.
Así, a través de encuentros, charlas y experiencias compartidas, la cultura tuvo su punto alto en este enero caluroso y húmedo, bien misionero.

Prensa Cultura de Misiones
#ANGuacurari



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