En un contexto donde los costos de alimentación representan entre el 50% y el 60% del gasto total en los establecimientos ganaderos, mejorar la eficiencia en la conversión alimentaria se vuelve un objetivo clave para el sector. En esa línea, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) avanza con un proyecto estratégico en Mercedes, Corrientes, que busca identificar animales capaces de producir lo mismo consumiendo menos alimento.
El trabajo es liderado por la médica veterinaria María Gabriela Hug, investigadora del área de Producción Animal del INTA Mercedes, y cuenta con la participación de establecimientos de distintas provincias del NEA, incluida Misiones.
“Lo que buscamos es medir el consumo real de cada animal y compararlo con el consumo estimado necesario para producir lo mismo. Si encontramos individuos que consumen menos, estamos frente a animales más eficientes”, explicó Hug.
Tecnología al servicio de la producción
El proyecto comenzó en 2020 con evaluaciones en corrales individuales, pero dio un salto cualitativo a partir de 2024 con la incorporación de tecnología de punta: comederos automáticos de registro continuo y sistemas de identificación electrónica.
Cada animal cuenta con una caravana con chip que permite monitorear su ingesta durante las 24 horas. Este seguimiento se realiza a lo largo de 90 días, período en el que también se mide la ganancia diaria de peso. Con estos datos, los técnicos determinan los índices de eficiencia alimentaria.
“Hoy podemos evaluar entre seis y ocho animales por comedero con registros continuos, lo que nos permitió escalar el trabajo y generar información más robusta”, señaló la investigadora. Hasta el momento, el módulo ya evaluó más de 110 toros reproductores.
Menos costos y menor impacto ambiental
Los resultados preliminares son contundentes: existen diferencias significativas entre individuos. Los animales más eficientes logran reducir su consumo entre un 15% y un 20% sin afectar sus niveles de producción.
Este avance tiene un impacto directo en los costos de los productores, pero también en el ambiente. Según estimaciones, por cada kilo menos de alimento necesario para producir lo mismo, se reduce aproximadamente un 8% la emisión de metano.
La clave está en la genética
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que la eficiencia alimentaria es una característica heredable. Por eso, el foco está puesto en la evaluación de toros reproductores, en articulación con asociaciones de razas como Brangus, Braford y Brahman.
A partir de los datos obtenidos —consumo residual, genealogía y genotipado— se busca generar valores genéticos (DEP’s) que permitan seleccionar animales más eficientes.
“La heredabilidad de este carácter garantiza un progreso genético sostenido, orientando los rodeos hacia animales con menor costo de mantenimiento y mejor aprovechamiento del alimento”, sostuvo Hug.
Un impacto regional clave
El desarrollo de este módulo en Corrientes representa también un avance estratégico para el NEA. Hasta ahora, este tipo de evaluaciones debía realizarse en regiones más alejadas, lo que implicaba mayores costos logísticos para los productores.
“Hoy estamos trabajando con animales de Misiones, Formosa, Entre Ríos y Salta. Esto acerca la tecnología a los productores y facilita su adopción”, destacó la investigadora.
En provincias como Misiones, donde predominan sistemas productivos con condiciones subtropicales y mayores desafíos estructurales, mejorar la eficiencia alimentaria representa una oportunidad concreta para aumentar la competitividad sin necesidad de expandir la superficie ni incrementar significativamente los costos.
De esta manera, el trabajo que lleva adelante el INTA Mercedes se posiciona como una herramienta clave para el futuro de la ganadería regional, apostando a sistemas más eficientes, resilientes y sustentables frente a los desafíos productivos y ambientales actuales.

Juana Gorczak
ANG AGENCIA DE NOTICIAS GUACURARÍ



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