La vida económica de las provincias está marcada por decisiones nacionales que definen el marco en el que deben actuar. Cuando la política económica del gobierno central impulsa un rumbo de recesión y caída del consumo, ninguna provincia logra revertir la corriente que desciende desde arriba, y sus efectos se sienten con particular crudeza en el interior. De hecho, la crisis no se origina en las provincias, aunque allí es donde golpea con mayor fuerza, y se podría decir que ningún esfuerzo local —por más ordenado o responsable que sea— alcanza para contrarrestar una política nacional que avanza en sentido contrario al crecimiento. Por ello, la ciudadanía necesita comprender de dónde proviene el problema, para no exigir a las provincias soluciones que únicamente puede brindar la Nación.
En este marco, la visita del ministro del Interior, Diego Santilli, adquirió un peso político que excede el protocolo. Fue el escenario en el que Misiones, sin ambigüedades, volvió a presentar una agenda que responde a necesidades concretas del territorio, y el gobernador Hugo Passalacqua la llevó a la mesa: regularizar los fondos de la caja previsional no transferida, recuperar los ATN adeudados, actualizar los recursos vinculados al impuesto a los combustibles, reactivar rutas, escuelas y viviendas paralizadas, financiar la línea de 132 kV San Isidro–Alem–Oberá y avanzar en el reclamo por las regalías de Yacyretá. Estos puntos no son tecnicismos administrativos: cada uno involucra a jubilados, productores, municipios y usuarios que dependen de decisiones que no se toman en Posadas, sino en Buenos Aires.
Con Carlos Rovira liderando el Frente Renovador Neo, la conducción política provincial impulsó esta agenda con una combinación de firmeza en los reclamos y apertura al diálogo institucional. Misiones no asume como inevitable un presupuesto nacional que retrae recursos para el interior, y por eso plantea correcciones estructurales: reducir la alícuota del ARCA del 1,9% al 1%, devolviendo el 0,9% restante a la masa coparticipable; garantizar que la caja previsional y los ATN figuren con cifras reales y no simbólicas; y poner en la agenda federal temas estratégicos como la situación yerbatera y la plena incorporación a la Hidrovía Paraná–Paraguay. El debate trasciende lo contable: interpela directamente al tipo de federalismo que el país necesita para evitar que las asimetrías sigan profundizándose, y refleja con claridad la línea de acción de Misiones: reclamar con firmeza los recursos que le corresponden, pero al mismo tiempo mantener la disposición al diálogo y la construcción de consensos en el plano nacional.
Los ejemplos son elocuentes. Las provincias pueden promover el turismo, sostener programas de crédito, administrar sus cuentas con equilibrio o acompañar a sus principales sectores productivos, pero no pueden evitar que el consumo caiga cuando la Nación seca la plaza de pesos, ni que se frene la construcción cuando la obra pública nacional se paraliza, ni que se derrumbe el precio de la yerba cuando el Estado nacional desregula el mercado y deja sin funciones al INYM.
En otras palabras, las provincias gestionan, pero la macroeconomía nacional define el clima. Ninguna controla las variables que determinan el rumbo económico: no fijan el tipo de cambio, no imprimen moneda, no regulan el sistema financiero, no administran la Aduana, ni establecen el nivel de gasto del Tesoro o los impuestos nacionales. Se podría decir que ningún esfuerzo local —por más ordenado o responsable que sea— alcanza para revertir una crisis que no se originó en su territorio, y deben actuar dentro de un marco que les viene dado.
Cuando la macroeconomía nacional se ordena, todas las provincias crecen; cuando entra en turbulencia, todas la sienten. Hoy, esa presión se refleja directamente en el bolsillo de la ciudadanía: la inflación supera el 30% interanual, mientras la Nación autoriza paritarias de apenas 1% mensual (equivalente a 12% anual), con un salario real que cayó más de 13% en el último año. En paralelo, las ventas de alimentos en supermercados bajaron 12% en términos reales. La industria opera con capacidad instalada similar a la de la pandemia y sectores como el textil registran caídas del 17%; la construcción cayó 18% interanual; y el turismo interno muestra un descenso del 10% en vuelos de cabotaje. Mientras tanto, más empresas cierran o abren procesos preventivos de crisis. Todo esto no ocurre en las provincias de manera aislada: sucede arriba, y abajo se siente multiplicado.
En Misiones, los efectos son palpables y afectan a todos los sectores productivos, por más que la provincia intente protegerlos. La caída del 10,2% en ventas de combustibles —con desplomes del 7,6% en nafta súper y del 15,4% en gasoil— evidencia que menos hogares llegan a fin de mes y menos empresas se mueven. La morosidad en energía eléctrica se duplicó: cuatro de cada diez usuarios están retrasados en el pago de la luz. En supermercados, las ventas cayeron hasta un 30%, generando despidos o reemplazos por modalidades más precarias, mientras cientos de comercios cerraron a lo largo del año.
Otros sectores de la economía provincial también sufren la presión de la macro. El empleo forestal cayó 13%, los aserraderos del Alto Uruguay venden 40% menos, la obra privada se derrumbó 45% y la obra pública está prácticamente paralizada. En Iguazú, los hoteles registran ocupación inferior al 40% en semanas que deberían ser de temporada media, y los hogares muestran un endeudamiento creciente, con un 18% más de atrasos en tarjetas de crédito. Estos datos reflejan con claridad que, aunque la gestión provincial sea ordenada y responsable, no puede revertir por sí sola los efectos de una política económica nacional contractiva.
Los datos más recientes del Indec completan este panorama. En septiembre de 2025, se registraron caídas en supermercados (–0,8% interanual), autoservicios mayoristas (–13,1%) y shoppings (–3,4%), mientras que un 55,8% de los comercios identificó la caída de la demanda como su principal limitante y un 67,9% prevé que la situación se mantendrá igual o empeorará. Aunque el empleo en supermercados mostró un leve crecimiento (+1,1% interanual, con 99.552 puestos), otras ramas retroceden y el consumo se sostiene cada vez más con crédito (44% de las ventas).

Misiones activa su estrategia frente a la recesión nacional
Frente a la política económica nacional que impulsa la recesión, el gobierno provincial ha demostrado que es posible actuar con creatividad y responsabilidad dentro de los márgenes disponibles. En lugar de resignarse, aplica medidas contracíclicas a su escala: incentivos al consumo, apoyo a sectores estratégicos y fortalecimiento de la infraestructura productiva y social. Un ejemplo claro es el relanzamiento del programa “Ahora Fiestas”, con reintegros de hasta el 25% y cuotas sin interés entre el 20 y el 31 de diciembre, que busca sostener el consumo cuando el ingreso de las familias cae y dar aire a los comercios tras un año muy difícil.
Al mismo tiempo, la provincia refuerza otros sectores clave: el sistema de salud pública se expande, con más de 2.000 intervenciones en el Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital Madariaga, articulando atención compleja con los hospitales de Eldorado y Oberá y formando especialistas para acercar servicios al interior. En paralelo, la Vicegobernación, a cargo de Lucas Romero Spinelli, lleva la acción a territorio con proyectos como el CITECH en Eldorado, un centro tecnológico destinado a fortalecer la producción hortícola mediante innovación, capacitación y financiamiento para invernaderos. Esto permite a los productores sostener la oferta todo el año, reducir costos y ganar mercados, afrontando un problema estructural que otras provincias no logran resolver.
Estas acciones muestran que, aunque la llave maestra de la economía siga estando en manos de la Nación, Misiones traza un camino distinto: no se limita a lamentar la crisis, sino que gestiona, reclama y construye redes de contención. La combinación de políticas de consumo, fortalecimiento de la salud, atención a la formación de especialistas, apoyo a la innovación productiva y cuidado de la salud mental de los jóvenes refleja una estrategia integral, pensada para amortiguar los efectos de la recesión nacional y preparar a la provincia para crecer cuando la macroeconomía se estabilice.
En un país donde la tormenta baja desde arriba, tener un Estado provincial que, aun sin controlar el clima, actúa todos los días para que el barco no se hunda, no es poca cosa. Misiones demuestra que se puede combinar firmeza política con gestión eficiente y visión de futuro, defendiendo a sus ciudadanos mientras exige al gobierno nacional que tome las decisiones necesarias para ordenar la economía.
Por Fernando Retamozo. Politólogo y Periodista.



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