Desde sus raíces en San Javier hasta su presente en 25 de Mayo, la vida de Gladis Raquel Lencina es un claro ejemplo de superación, compromiso y vocación, valores que definen a tantas mujeres misioneras que día a día construyen comunidad.
Criada en el seno de una familia dedicada a la chacra y a la agricultura familiar, Gladis conoció desde muy pequeña el esfuerzo y el sacrificio. La temprana pérdida de su padre, cuando ella aún era niña, dejó a su madre al frente del hogar, embarazada y con tres hijas a su cuidado. Sin embargo, lejos de ser un obstáculo, ese contexto fortaleció el espíritu de lucha y el valor que su familia siempre le dio a la educación.
Sus primeros pasos escolares los dio en una escuela rural, ubicada a 40 kilómetros del pueblo, a la que llegaba tras caminar más de 7 kilómetros diariamente. Aquellas largas distancias no fueron impedimento para perseguir sus sueños. Para poder continuar sus estudios secundarios, contó con el apoyo fundamental de sus tías paternas, quienes la recibieron en su hogar, acompañándola en su formación.

Ya casada y con su primer hijo, Gladis decidió dar un paso más y formarse como docente. En 1997 egresó del profesorado de Enseñanza Primaria en la Escuela Normal Superior N° 10, consolidando así una vocación que la acompañaría toda su vida.
Un año más tarde, en 1998, se trasladó a 25 de Mayo, donde inició su carrera docente como maestra suplente en la Escuela N° 351. Su recorrido continuó por distintas instituciones educativas, como la Comercio N° 11, la Escuela N° 443 y la Escuela N° 551, dejando huellas en cada aula.
Hoy, Gladis se desempeña como directora y maestra titular de la Escuela N° 320, rol que ejerce con pasión y compromiso. “Amo mi profesión, volvería a ser docente nuevamente”, afirma, reflejando el profundo sentido de vocación que la caracteriza.

Pero su espíritu inquieto la llevó siempre a ir más allá. A lo largo de su vida también se desempeñó como artesana, repostera y confitera, combinando creatividad y trabajo. Junto a su esposo, desarrolló un emprendimiento familiar de catering y decoración, que comenzó como una ayuda económica para sostener los estudios universitarios de sus hijos y que con el tiempo creció hasta convertirse en la organización de eventos de gran magnitud. Hoy, lo vive como un espacio personal, un “cable a tierra” donde encuentra placer y tranquilidad.
Madre de tres hijos —uno ingeniero electromecánico y dos estudiantes universitarios—, Gladis destaca el valor de la familia como pilar fundamental en su vida.
Su historia es, sin dudas, un testimonio de fe, perseverancia y amor. “Solo puedo agradecer a Dios por tantas bendiciones en mi profesión y mi familia”, expresa, sintetizando el camino recorrido.
En cada paso, en cada logro, Gladis Raquel Lencina representa a las mujeres que, con esfuerzo silencioso y constante, transforman realidades y dejan huellas profundas en sus comunidades. Una verdadera protagonista de Mujeres en Acción.

Juana Gorczak
Proyecto Mujeres Guacurarí en Acción
AGENCIA DE NOTICIAS GUACURARÍ



Facebook
Twitter
Instagram
Google+
YouTube
RSS