En el año 1977, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), proclamó el 8 de marzo como DÍA INTERNACIONAL POR LOS DERECHOS DE LA MUJER Y LA PAZ INTERNACIONAL.
Con motivo de esa conmemoración, saludo y rindo homenaje a todas las mujeres y muy especialmente a las mujeres Misioneras que día a día aportan su trabajo, esfuerzo y capacidad al servicio del crecimiento de nuestra provincia, velando por la defensa y cumplimiento de los valores que hacen a su esencia y contribuyen a la consolidación del Estado de Derecho y a la Paz Social.
Esta conmemoración especial, nos obliga a reflexionar sobre el rol de la mujer en todos los ámbitos en los que se ha desempeñado, valorando y destacando su determinación, participación y compromiso en la historia de la humanidad, acompañando y generando grandes acontecimientos y cambios sociales, políticos, religiosos, económicos, culturales, científicos y todos aquellos que han precisado de sus conocimientos, de su creación, de su sabiduría, de su pasión y sensibilidad, aportando su lucha valiente y decidida, en muchos casos aún a costa de su vida.
En todos los campos en los que ha incursionado, la mujer ha conquistado espacios a fuerza de sacrificio, abnegación y renunciamientos, padeciendo muchas veces, discriminación, relegamientos, cuando no violencia por condición de su género.
Pero por sobre todo sus logros, el que la destaca y distingue es su papel preponderante e insustituible de luchadora incansable ante la realidad cotidiana , no puedo dejar de pensar en las que son madres de familia, que día a día confrontan entre lo ideal y lo real a la hora de brindar a sus hijos una mejor calidad de vida, salud, educación, formación integral, transformándose las mismas en columna fundamental de la construcción, de una sociedad que hoy mas que nunca precisa de esa sensibilidad, solidaridad y amor que le es propio a su condición humana,
Esta fecha conmemorativa nos obliga además a ratificar el compromiso para consolidar esas conquistas, acompañando las luchas que aún quedan pendientes para lograr definitivamente la tan perseguida “igualdad”, que solamente podrá consagrarse respetando los valores que hacen a la justicia, a la equidad, a la libertad y a los derechos humanos fundamentales en general, para lo cual, las Amas de casa, empleadas domesticas, colonas, tareferas, docentes, militantes dirigentes, religiosas, sociales y políticas, las de las Fuerzas de seguridad, las profesionales, todas, debemos constituirnos, en conjunto con el Respeto y Compromiso del Género Masculino, en garantes y defensoras irrenunciables de los mismos.
Rossana Andrea Barrios
Grafica: Maria Fraga



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