Con la llegada del Último Primer Día (UPD), el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología refuerza su labor de prevención y concientización para que esta celebración estudiantil se viva con alegría, respeto y bienestar, sin alcohol ni excesos. La propuesta se enmarca en una línea de acompañamiento que pone en el centro el cuidado colectivo y los acuerdos de convivencia.
“El UPD no se mide por los excesos. Se mide por lo que se recuerda”, es el mensaje que sintetiza el enfoque institucional: que el verdadero protagonismo sea la amistad, la emoción del último año y los recuerdos que quedan para siempre.
Desde la Dirección de Políticas Estudiantiles, el UPD es entendido como un momento significativo de la cultura juvenil que necesita presencia adulta, diálogo y corresponsabilidad entre familia y escuela.

En ese sentido, se difundieron recomendaciones concretas para acompañar a las y los estudiantes de manera cuidadosa, entendiendo que acompañar no es controlar, sino “estar presentes y construir juntos”.
El material propone que las familias conversen previamente con sus hijos e hijas sobre expectativas y límites, promuevan el respeto, el consentimiento y el cuidado entre pares, y hablen sobre los riesgos del consumo de alcohol y de otras sustancias.

Para las instituciones educativas, se plantea reconocer el UPD como parte de la cultura juvenil y generar espacios de bienvenida y reflexión, construyendo acuerdos claros con estudiantes y familias y promoviendo prácticas de cuidado colectivo.
En esta línea, desde la Subsecretaría de Educación se sostiene un fuerte compromiso con los acuerdos de convivencia como herramienta fundamental para prevenir situaciones de riesgo, fortalecer vínculos y garantizar que la celebración no excluya ni dañe a nadie.
El documento remarca que familia y escuela comparten el compromiso de establecer límites claros y consensuados, fomentar decisiones responsables y sostener una comunicación fluida y permanente.

Además, se invita a abrir espacios de diálogo sobre el sentido de la celebración, las expectativas del último año y los proyectos, temores y desafíos que atraviesan los estudiantes: “Hablar previene y fortalece vínculos.”
La mirada institucional busca que el UPD sea inolvidable por lo que construye: pertenencia, amistad y alegría. El texto sintetiza que el bienestar estudiantil es una tarea compartida y que acompañar el UPD puede ser una oportunidad pedagógica para fortalecer el cuidado y la ciudadanía.

Ministerio de Educación



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