El turismo en un municipio como Dos Arroyos, puede generar un impacto económico significativo, y crear empleos directo e indirecto en alojamientos, gastronomía y transporte interno de remisería.
El intendente Cristhian Becker conoce que la visita de turistas puede impulsar el desarrollo local, fortalecer la identidad cultural, y rescatar la historia del municipio, además de promover la inversión en infraestructura y posicionar a Dos Arroyos como un destino de naturaleza y turismo sostenible.

Con esta consigna el jefe comunal se reunió recientemente en la semana que concluye con el ministro de turismo de Misiones, José María Arrúa, para avanzar en la regularización del lote donde se encuentra el salto Carlitos, con el firme objetivo de desarrollar un proyecto turístico que preserve la belleza natural del lugar rescate parte de la historia y le dé nuevo enfoque turístico y atractivo al municipio de Dos Arroyos.
El Salto Carlitos es una cascada situada en plena selva misionera, dentro del municipio de Dos Arroyos, a unos 15 km de la ciudad. Su formación es sobre el cauce del arroyo López uno de los 2 arroyos que dan nombre al municipio.

Las aguas del, a veces caudaloso, arroyo caen entre las rocas formando una pequeña pileta natural rodeada de vegetación frondosa y exuberante gracia a la humedad del lugar. Quienes lo conocen lo describen el lugar como un remanso silvestre donde brotan los helechos gomeros y lapachos.
A pocos metros del Salto se encuentra una represa hidroeléctrica de mampostería abandonada, allí se aprecian los restos de una obra civil, una modesta represa construida sobre el cauce del arroyo López, donde, en algún momento, funcionó un generador hidroeléctrico.

En tanto agua arriba aún hoy se puede observar la estructura de la represa con esclusas para controlar el caudal y un canal de derivación unido a un conducto de metal que conducía el agua hacia la base de la cascada, en ese punto existía una construcción donde se albergaba el generador o la sala de máquinas para transformar la energía hidráulica en electricidad.
Pueden distinguirse los elementos claves de una represa, poseía exclusas para desviar parte del agua a un canal lateral, mientras que el resto continuaba por el cauce natural del arroyo. Este canal desembocaba en una tubería metálica, enterrada parcialmente, que llevaba el flujo al edificio inferior allí se ubicaba un rodete o turbina acoplada a un generador eléctrico.

En las instalaciones se hallan también soportes de tornillos, fragmentos de caños y ruinas de paredes bajas, sin dudas, vestigios de las instalaciones auxiliares.
Según relatos de los lugareños se conoce que la obra fue un emprendimiento de los propios vecinos rurales, según esta versión pequeños productores del paraje se asociaron para levantar la represa como una generación comunitaria de electricidad, quizás en las décadas del 1960 o 1970.

Fabian Conil Eco Radio 107.5 San Ignacio



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