Sandra Benítez, politóloga y docente de la localidad de Jardín América, analizó la situación económica y social de Misiones, la crisis de los productores y la importancia de implementar políticas públicas estratégicas para garantizar oportunidades y futuro en la provincia.
En una entrevista exclusiva para Mujeres Guacurarí en Acción, Benítez sostuvo que “la Argentina atraviesa un momento en el que el ajuste económico dejó de ser una consigna para convertirse en una realidad palpable en cada provincia. Misiones no es la excepción”.
En ese sentido, explicó que la caída de la coparticipación federal, sumada al freno de la actividad económica nacional, redujo los márgenes de maniobra y puso bajo presión las cuentas públicas. A esto se suma la crisis de los productores —especialmente yerbateros, tealeros, tabacaleros y pequeños agricultores—, quienes enfrentan costos crecientes, menor rentabilidad y una fuerte incertidumbre sobre su futuro.
En una provincia donde la economía regional cumple un rol estructural, la debilidad del productor repercute en toda la comunidad. “Cae la producción, se resiente el comercio local, disminuye el consumo interno y se enfría toda la cadena económica. Lo que sucede en la chacra impacta en el almacén, en el transporte, en la escuela y en cada hogar misionero”, señaló.

A este escenario se suma un fenómeno preocupante: cada vez más jóvenes y adultos cruzan hacia Brasil en busca de trabajo o mejores ingresos ante la falta de oportunidades locales y el deterioro del poder adquisitivo. Para Benítez, “cuando una provincia empieza a exportar mano de obra por necesidad, no estamos frente a una anécdota fronteriza, sino ante un síntoma profundo de precarización social y pérdida de expectativas”.
La politóloga advirtió que analizar la gestión pública únicamente desde los números implica perder de vista la dinámica del territorio. “La macroeconomía puede exhibir estadísticas, pero la calle muestra otra realidad: familias reorganizando sus consumos, jóvenes dudando si continuar sus estudios y trabajadores multiplicando esfuerzos para sostenerse”, expresó.
En este contexto, remarcó la relevancia de ciertas políticas públicas. Entre ellas, destacó el Boleto Estudiantil, al que definió como “una inversión estratégica que garantiza el acceso a la escuela, al nivel terciario y a la universidad y, en definitiva, al futuro”. Lo mismo ocurre con la educación pública, que hoy funciona como un termómetro social: la crisis ya no golpea solo a los sectores históricamente más vulnerables, sino también a una clase media trabajadora que ve restringidas sus posibilidades de progreso.
“El desafío político no pasa únicamente por ajustar partidas o mostrar equilibrio contable. Pasa por comprender que sin movilidad no hay educación, sin educación no hay capital humano y sin capital humano no hay desarrollo sostenible”, afirmó.

Finalmente, Benítez consideró que Misiones tiene la oportunidad de consolidar un modelo propio basado en el pragmatismo, la cercanía territorial y la defensa inteligente de lo público. Defender la producción local, acompañar a las economías regionales y generar empleo genuino no solo protege la economía, sino también la educación, el comercio y la estabilidad social.
“A la sociedad le corresponde no naturalizar la pérdida de derechos ni resignarse al achicamiento del horizonte colectivo. Y a la dirigencia política, oficialista u opositora, le cabe una responsabilidad mayor: entender que el futuro no se construye desde la indiferencia, sino desde la sensibilidad y la planificación”, concluyó.
Porque, como sintetiza Benítez, “cuando una provincia protege la educación, acompaña a sus productores, genera empleo y sostiene oportunidades, no solo cuida su presente: está defendiendo su porvenir”.
Gladys Galeano
AGENCIA DE NOTICIAS GUACURARÍ



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